Publicidad:
Terra
La Coctelera

APUNTILLOS

Blog de Lengua y Literatura para Secundaria y Bachillerato

12 Febrero 2012

MOLIÈRE VISTO POR VARGAS LLOSA

MOLIÈRE

[...  ] Buena parte de sus 51 años de existencia se los pasó Molière (su nombre real era Jean-Baptiste Poquelin) viviendo no en la realidad cotidiana sino en la fantasía y haciendo viajar a sus contemporáneos -campesinos, artesanos, clérigos, burócratas, comerciantes, nobles- al sueño y la ilusión. Las milimétricas investigaciones sobre su vida de ejércitos de filólogos y biógrafos a lo largo de cuatro siglos arrojan casi exclusivamente las idas y venidas del actor J.B. Poquelin a lo largo de los años por todas las provincias de Francia, actuando en plazas públicas, patios, atrios, palacios, ferias, jardines, carpas, y, luego de su instalación en París, escribiendo, dirigiendo y encarnando a los personajes de obras suyas y ajenas de manera incesante. Y, cuando no lo hacía, contrayendo o pagando deudas de los teatros que alquilaba, compraba o vendía, de tal modo que, se puede decir, la vida de Molière consistió casi exclusivamente -además de casarse con una hija de su amante y producir de paso unos vástagos que solían morirse a poco de nacer- en vivir y difundir unas ficciones que eran unos espejos risueños y deformantes, y, a veces, luciferinamente críticos de la sociedad y las creencias y costumbres de su tiempo.

La vida de Molière consistió casi exclusivamente en vivir y difundir unas ficciones que eran unos espejos risueños y deformantes, y, a veces, luciferinamente críticos de la sociedad.

Llegó a ser muy famoso y considerado por unos y otros el más grande comediante de la época, insuperable en el dominio de la farsa y el humor, pero, detrás de la risa, la gracia y el ingenio que a todos seducían, sus obras provocaron a veces violentas reacciones de las autoridades civiles y eclesiásticas -el Tartufo fue prohibido por ambas en varias ocasiones- y el propio Luis XIV, que lo admiraba e invitó a su compañía a actuar en Versalles y en los palacios de París y alrededores ante la corte, y fue a menudo a aplaudirlo al teatro del Palais Royal, se vio obligado también en dos ocasiones a censurar las mismas obras que en privado había celebrado. [...]

LEER ARTÍCULO COMPLETO

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

11 Febrero 2012

LA FRASE DE... ENRIQUE VILA-MATAS

Enrique Vila-Matas

Dickens o Kafka no presumieron de cambiar la historia y la cambiaron.

Resto del artículo en EL PAÍS.

Tags: la frase de

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

11 Febrero 2012

LA FRASE DE... ENRIQUE VILA-MATAS

Enrique Vila-Matas

Dickens o Kafka no presumieron de cambiar la historia y la cambiaron.

Resto del artículo en EL PAÍS.

Tags: la frase de

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

5 Febrero 2012

UN POEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA

WISLAWA SZYMBORSKA

Bajo una pequeña estrella

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

Versión de Abel A. Murcia

Ligeramente grave

La poesía de Wislawa Szymborska es reflexiva, sin engolamiento ni altisonancia, de forma ligera y fondo grave, directa al sentimiento pero sin chantaje emocional

Fernando Savater, EL PAÍS

En uno de sus poemas -Contribución a la estadística- Wislawa Szymborska enumera cuántas de cada cien personas son las dispuestas a admirar sin envidia -dieciocho-, las capaces de ser felices -como mucho, ventitantas-, las que de la vida no quieren más que cosas -cuarenta, aunque quisiera equivocarse-, las inofensivas de una en una pero salvajes en grupo -más de la mitad seguro-, las dignas de compasión -noventa y nueve- y acaba: "Las mortales: cien de cien. Cifra que por ahora no sufre ningún cambio". Y sigue sin cambiar porque ayer la propia autora del poema acaba de confirmar la estadística con su fallecimiento.

En otros muchos aspectos, por el contrario, fue la excepción que desafía lo probable y rutinario. Su poesía es reflexiva sin engolamiento ni altisonancia, de forma ligera y fondo grave, directa al sentimiento pero sin chantaje emocional. Breve y precisa, escapa a ese adjetivo alarmante que tanto satisface a los partidarios de que importe el tamaño: torrencial. Sobre todo nos hace a menudo sonreír, sin incurrir en caricaturas ni ceder a la simpleza satírica. Lo más trágico de la poesía contemporánea no es lo atroz de la vida que deplora o celebra, sino la falta de sentido del humor de los poetas. Se les nota especialmente a los que quieren ser festivos y son sólo grotescos o lúgubres (aunque los entierros también son fiestas, claro y más precisamente fiestas de guardar).

De esta frecuente maldición escapa, risueña y agónica, Szymborska: ¿cómo podría uno renunciar a ella? Hija -y luego, con los años, algo así como hada madrina poética- de un país europeo que apuró el siglo XX hasta las heces y padeció dos totalitarismos sucesivos, en su caso la duradera atrocidad jugó a favor de su carácter: le dio modestia, le dio recato, le dio perspicacia y le permitió distinguir entre lo que cuenta y lo que nos cuentan. Carece de retórica enfática pero eso no disminuye su expresividad, sino que la hace más intensa por inesperada. Cuando comenzamos a leer uno de sus diáfanos poemas nos ponemos a favor del viento, para recibir la emoción de cara, pero nos llega por la tangente y no para derribarnos sino para mantenernos en pié. Confirma nuestros temores sin pretender desalentarnos: sabe por experiencia que todo puede ser política pero también nos hace experimentar que la política no lo es todo. Se mantiene fiel, aunque con ironía y hasta con sarcasmo, a la pretendida salvación por la palabra y sin embargo nunca pretende decir la última palabra: porque en ese definitivo miramiento estriba lo que nos salva.

Nadie ha sabido conmemorar con menos romanticismo y con mayor eficacia el primer amor, cuya lección inolvidable se debe a no ser ya recordado...y por tanto acostumbrarnos a la muerte. Se dedicó a las palabras con delicadeza lúdica, jugando con ellas y contra ellas pero sin complacerse en hacerlas rechinar. Como todo buen poeta, fue especialmente consciente de su extrañeza y hasta detalló las tres más raras de todas, las que se niegan a sí mismas al afirmar: "Cuando pronuncio la palabra Futuro, la primera sílaba pertenece ya al pasado. / Cuando pronuncio la palabra Silencio, lo destruyo. / Cuando pronuncio la palabra Nada, creo algo que no cabe en ninguna no-existencia".

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

3 Febrero 2012

LAS CASAS DE LOS ESCRITORES

CASA DE VICENTE ALEXANDRE

La casa de Vicente Alexandre puede seguir, si no hacemos nada por evitarlo, el mismo camino que, entre otras, la de Dámaso Alonso, en la madrileña calle de Alberto Alcocer, ya inexistente. Afortunadamente, la que fue residencia de Menéndez Pidal, no muy lejos de la anterior, es sede de su Fundación .

Entrar en las viviendas que en su tiempo habitaron los grandes escritores de la literatura es mucho más que limitarse a cruzar el umbral de una casa. Significa descubrir el universo personal y creativo de aquellos que nos han hecho llorar, reír y reflexionar con sus libros. Algunas de estas viviendas han sido convertidas en casas-museo y hoy muestran al público la cara doméstica de sus antiguos (e ilustres) moradores.

Museo-Casa Natal Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada)
Las circunstancias vitales del autor del Romancero gitano hacen que la visita al lugar donde nació sean especialmente emotivas: no en vano, tuvieron que pasar cincuenta años desde su fusilamiento para que se abriese al público. Hoy, el espacio familiar de blancos muros acoge los manuscritos, correspondencia y dibujos de un escritor cuya trayectoria sería cortada de súbito por el estallido de la Guerra Civil.

Casa-Museo Miguel Hernández (Orihuela, Alicante)
También este conflicto marcó profundamente la vida y la obra del poeta oriolano Miguel Hernández. El lugar donde vivió con sus padres y hermanos es una casa con explotación ganadera situada en el número 73 de la calle de Arriba. El montaje museográfico conserva el mobiliario y ajuar doméstico típico de las viviendas de la zona a principios de siglo, acompañado de fotografías de distintos momentos de la vida de Hernández.

Casa-Museo Zenobia y Juan Ramón (Moguer, Huelva)
El Premio Nobel del año 1956 vivió aquí durante su juventud e infancia, en un edificio de puro estilo andaluz del siglo XVIII que su propia familia rehabilitó a finales del XIX. En la planta baja, la biblioteca particular del poeta y su hemeroteca cuentan con más de once mil fondos. Hay también objetos de indudable valor sentimental que nos hablan de la faceta íntima de Juan Ramón Jiménez y su mujer: las alianzas de boda, los últimos trajes usados por Juan Ramón, las zapatillas de raso que Zenobia llevó el día de su boda, su diadema de azahar.... En suma, un viaje literario y personal por la trayectoria del autor de Platero y yo y su compañera.

Casa-Museo Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria)
La vivienda natal de uno de los grandes novelistas del siglo XIX se ubica en el barrio de Triana, centro comercial de la ciudad en aquel tiempo, y es una muestra de la arquitectura doméstica imperante en aquel momento en Canarias. En la actualidad, en sus antiguos cuartos se muestran muebles, obras de arte, fotografías, objetos decorativos o instrumentos musicales que nos permiten ambientarnos en la época y el universo vital del autor de Fortunata y Jacinta y los Episodios Nacionales.

Fundación Rosalía de Castro (A Matanza, Padrón, A Coruña)
El lugar donde la escritora vivió sus últimos años propone hoy un recorrido por los acontecimientos que marcaron la vida y la obra de uno de los grandes nombres del Rexurdimento literario gallego. En la planta baja, "O perfil dunha sombra", el visitante puede aproximarse a la vida y al entorno de Rosalía. La segunda, "O seu", propone una recreación de la casa rural gallega típica del siglo XIX, en este caso mezclando elementos campesinos e hidalgos. La belleza del entorno es un punto más que añadir a una vivienda sencilla pero que merece una visita.

Casa-Museo Azorín (Monóvar, Alicante)
Se mantiene todavía en esta casa el recuerdo del escritor en habitaciones como el comedor familiar de la salita azul, el cuarto de trabajo y su dormitorio. Quienes deseen ampliar más datos sobre el mundo azoriniano cuentan con tres bibliotecas y con una hemeroteca que ha ampliado las colecciones que Azorín y su familia ya conservaban.

Casa-Museo de Lope de Vega VISITAS: (Madrid)
En pleno Barrio de las Letras madrileño tenemos esta vivienda que nos retrotrae al Siglo de Oro. Existe constancia documental de la edificación de la casa que hoy acoge el museo en 1578, así como de su adquisición por el autor de Fuenteovejuna en 1610. Allí viviría durante 25 años, hasta su muerte. Hoy nos habla de la vida en el Madrid del siglo XVII, recordándonos la biografía y obra de uno de los grandes nombres de la literatura universal.

Museo Casa Natal de Cervantes (Alcalá de Henares)
El autor español más internacional tiene su casa-museo en el lugar en el que, según los archivos, existió la casa de su familia, y en la que el padre del Quijote nació y pasó sus primeros años. En ella se muestra en la actualidad la vida de una familia castellana acomodada de los siglos XVI y XVII a través de la recreación de toda una serie de espacios públicos y privados. A la vivienda, que presenta dos plantas y cueva, se accede atravesando el jardín para llegar al patio columnado, que se puede considerar el verdadero corazón de la casa. Los visitantes pueden entretenerse con la colección de ediciones cervantinas, entre las que sobresalen El Quijote lisboeta de 1605 o el volumen decorado por Dalí, así como otros ejemplares de la inmortal obra de Cervantes traducidos a numerosas lenguas y

Todos los museos tienen páginas web (hemos puesto en las que nombramos los enlaces correspondientes) en las que poder ampliar datos para organizar la visita. La Casa-Museo Benito Pérez Galdós organiza, entre sus múltiples actividades, un taller de creación literaria y prácticas de museología. La de Azorín incluye el legado del autor, al igual que la de Zenobia y Juan Ramón Jiménez , mientras que en la de Rosalía de Castro destaca el bonito entorno natural que la rodea. Quienes se acerquen a la Comunidad de Madrid y quieran conocer la mejor literatura del Siglo de Oro pueden optar por el Museo Casa Natal de Cervantes , en Alcalá de Henares, o por la Casa-Museo Lope de Vega, en la capital de España. La Casa-Museo de Miguel Hernández organiza visitas guiadas, conferencias y exposiciones, mientras que la de Lorca reúne fondos bibliográficos, fotográficos, hemerográfico y audiovisuales.

Ver también: Antonio Ramírez Almanza, en www.elperiodicodehuelva.es

Las casas de los escritores (1) Las casas de los escritores (2)

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

27 Enero 2012

VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA, NUEVO DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES

Víctor García de la Concha (Villaviciosa, Asturias, 1934) es el nuevo director del Instituto Cervantes, el organismo fundado en 1991 que vela por la defensa y promoción de la lengua y la cultura españolas en el mundo. En su primera declaración como responsable del organismo, ha asegurado a este diario: "el eje del Cervantes será América", en clara alusión a que las prioridades de su mandato se centrarán tanto en el Cono Sur como en la vertiente hispana de Estados Unidos. Su papel será más simbólico que el de la actual directora, Carmen Caffarell.

JORDÍ SOCIÁS (ENTREVISTA EN EL PAÍS DE DICIEMBRE DE 2010)

HAY QUE VOLVER A ENSEÑAR A LEER Y A ESCRIBIR

Víctor García de la Concha mira el reloj con impaciencia. Mala señal para una entrevista. Sobre todo si todavía no ha empezado. En su despacho, el director de la Real Academia Española tiene a su espalda un retrato de Santa Teresa, en cuya obra literaria es una autoridad mundial. Sobre la mesa, papeles, más papeles y un puñado de publicaciones académicas: la nueva Gramática, el Diccionario panhispánico de dudas, el de americanismos, las ediciones conmemorativas del Quijote y Cien años de soledad... También hay una cajita metálica. García de la Concha mira el reloj de nuevo, la abre, hay un par de pastillas dentro. No era impaciencia, era "la pastilla". Después de 12 años al frente de la RAE y de decenas de viajes a América para fortalecer la asociación que agrupa a las 22 academias de la lengua, de la que es presidente, el hombre que ha culminado la modernización de una institución fundada en 1713 esta vez se ha tenido que quedar en tierra. La salud, las pastillas. Una infección le ha impedido acudir a Guadalajara (México) para recibir un doctorado honoris causa y participar en la aprobación de la nueva Ortografía, un trabajo que ya ha levantado una polémica que en España ha tomado como bandera el cambio de nombre de la i griega a ye, y en América, la decisión de llamar uve a una letra que los americanos llaman be baja o be corta.

Asturiano de 76 años y diplomático hasta la médula, Víctor García de la Concha se considera un hombre de "consenso" -es una de las palabras que más repite-, de ahí su incomodidad ante cualquier ruido que pueda colarse en una casa en la que las únicas voces que se admiten son las del diccionario. La polémica ortográfica ha sido el último, y mínimo, escollo en un camino que termina esta semana. El próximo jueves, la RAE elige nuevo director después de tres mandatos en los que García de la Concha ha conseguido doblar el presupuesto de la institución: seis millones y medio de euros anuales; la mitad, del Ministerio de Educación, y el resto, de los patrocinios privados y de la venta de sus publicaciones (cinco millones de ejemplares en estos años). Entre tanto, el diccionario en línea (www.rae.es) gratuito recibe tres millones y medio de consultas al mes.

Cuenta el todavía director de la RAE que, junto a la puesta al día de la economía académica, Fernando Lázaro Carreter, antecesor e íntimo amigo suyo, le hizo otro encargo: "Ocúpate de América". Y así fue. Junto a consenso hay una palabra que ilumina la cara de García de la Concha: panhispánico. Después de años de pensar que la patente del español se guardaba en Valladolid, las normas se deciden ahora entre todas las academias. La nueva Ortografía es un ejemplo más.

Menuda se ha armado con la nueva 'Ortografía', ¿por qué?

Porque hemos cometido un error de comunicación. Al final de la comisión interacadémica quisimos explicar qué era la Ortografía. Estábamos contentos. Llevábamos trabajando desde 2002, fue muy discutida, pero no queríamos una reforma. Apenas hay modificaciones; en cambio, hay una minuciosa explicación de las normas. Al final, tres arbustos han impedido ver el bosque, unos pocos ejemplos ocultaron 800 páginas de contexto. ¿Qué imagen hemos dado? Que nos reunimos para cambiar las cosas. Justo lo contrario de lo que habíamos hecho.

Parece que el caballo de batalla es el cambio de nombre de la i griega y de la uve.

El peligro no está en el inglés, está en la pobreza, en la falta de educación

En esta nueva edición había un principio directivo: eliminar al máximo las opcionalidades. Cuando llegamos al alfabeto vimos que en América dicen be larga, be alta, be baja, be corta... Hicimos una propuesta para unificar, solo una propuesta. De hecho, los mayores en esa comisión dijimos: nadie va a hacer caso, por supuesto, pero los sistemas de educación sí pueden ir implantándolo.

¿Se dará marcha atrás en el futuro? No lo sé. La Academia Española trató este asunto y la conclusión fue que una be corta no vale una misa.

Cuando usted fue elegido director de la Academia, Fernando Lázaro Carreter le hizo dos encargos: la economía y América. ¿Ha cumplido?

Fui secretario seis años con Lázaro y durante su mandato se constituyó la Fundación pro Real Academia Española. Yo lo que hice fue robustecerla. Al servicio de la RAE están trabajando ahora entre 80 y 100 personas. Somos una mediana empresa.

¿Cuánto cobra un académico?

Nada. Tienen unas dietas modestas por los trabajos que hacen. Esta es una casa de trabajo. Los académicos fundadores decían que ellos trabajaban por servir al honor de la nación. Yo añado siempre que servir al honor de la nación es un honor en sí mismo.

¿Son públicas las dietas de los académicos?

Si le digo la verdad, en este momento no lo sé, pero siempre digo que si los profesionales que aquí están facturaran la hora como en sus profesiones, esta casa tendría que cerrar.

Maneja mucho más presupuesto que cuando llegó. ¿Cómo lo ha conseguido? No es mérito mío. Los sucesivos Gobiernos fueron comprendiendo la importancia del trabajo de la Academia.

¿Cuál fue el primero en comprenderlo?

Hay que ponerse en la historia. Esta casa pagó muy caro el hecho de no plegarse a la voluntad de Franco, que quiso despojar de su condición de académico a los republicanos que estaban en el exilio. La Academia hizo oídos sordos y lo pagó sobreviviendo con una estrechez enorme. Pasado el tiempo, Fernando Lázaro fue a ver a Felipe González y le contó la situación: la casa se caía a trozos.

El otro encargo de Lázaro fue que se ocupara de América. ¿El español ya no se rige desde Madrid?

América ha sido el gran centro de mi trabajo y de mi ilusión. Al poco de que Fernando me lo pidiera, en la primera visita que hice al Rey, Su Majestad me dijo: "No te voy a pedir más que una cosa: que te dediques a América. Yo te iré abriendo las puertas". Y así fue. En estos 12 años he hecho 47 viajes a América. He tenido la suerte de diseñar esa política panhispánica y se ha logrado algo que el resto de las lenguas nos envidian: en Portugal, en Francia

¿Cuál es el secreto de ese éxito?

Cuando publicamos la anterior edición de la Ortografía, en 1999, la sometimos a la aprobación de todas las academias, pero cuando la presentamos, el director de la chilena dijo que para que la obra fuera "plenamente panhispánica" ellos tendrían que haber trabajado en ella desde el principio. Yo me quedé con el calificativo de panhispánica y lo convertí en el punto de apoyo de toda la política. ¿Qué es eso? Pues que todas las academias sean corresponsables de los tres grandes códigos que sustentan la unidad de la lengua: el diccionario, la gramática y la ortografía. Estamos a punto de cerrar el círculo.

¿Nadie desconfió del centralismo español?

No, no, lo que yo iba allí a predicar era el ofrecimiento contrario: "Señores, se ha vuelto una página". Aquí ya no hay una única norma del español que es la de la Academia de Madrid. La norma será policéntrica porque la lengua es policéntrica, y la Academia lo que hace es registrar lo que los hablantes medios cultos estiman como correcto y sancionarlo como norma. Ignacio Bosque [ponente de la Gramática] se ríe mucho porque dice que yo repito una frase que es: codo con codo en plan de igualdad. Pues eso es.

Por respeto a la mujer, nadie aquí está dispuesto a aplicar la cuota

¿También en los beneficios económicos?

Por supuesto. Por la venta de las publicaciones recibe igual Nicaragua, que tiene cinco millones de hablantes, que México, que tiene 105, Uruguay que España. Nosotros somos solo la décima parte de los hablantes.

¿En España no hubo reticencias?

Tuve que hacerme cargo de la secretaría de la Academia porque García Nieto había tenido un ictus. Acababa de ingresar y no conocía la casa por dentro, pero Zamora Vicente, que había sido secretario 18 años, me dio un gran consejo: "Léete las actas, desde la fundación".

¿Tres siglos de actas?

Casi. Así descubrí que la Academia había tenido vocación americana desde muy temprano. Cuando surgieron las independencias de las repúblicas americanas, se tuvo la gran idea de promover una academia en cada nuevo país.

Algún obstáculo habrá habido...

Mire, cuando fui a Chile a presentar la anterior Ortografía, el conflicto hispano-chileno por Pinochet estaba ardiendo. La Embajada de España estaba sitiada por tanquetas, había un tormentón tremendo y pensé que no iría nadie a la presentación o que habría pitos. Fue un acto conmovedor: el salón abarrotado, banderas de Chile y España, obispos, generales, los himnos... Un ejemplo de panhispanismo. Y de allí entramos a escondidas a la embajada, pero la lengua quedó por encima de todo. Ahora tenemos un problemilla con Bolivia. He hablado con Evo Morales, pero todavía...

Todavía... Es que le han reclamado a la Academia Boliviana la sede que tenía. Hay que ayudarles.

En 2050, Estados Unidos será el primer país por hablantes de español. ¿El 'spanglish' es un peligro?

Estados Unidos es uno de los retos, sí. Técnicamente, el llamado spanglish no es más que una mezcla de códigos. Un latino que va de Guatemala a Estados Unidos solamente lleva consigo su lengua. Entra en contacto con otra que no domina y lo que hace es usar el esquema del español incrustándole léxico inglés. De ahí salen expresiones como vacunar la carpeta por limpiar la alfombra. Es un fenómeno que decae a medida que el hablante va perfeccionando su inglés.

¿La vecindad con el inglés puede terminar llenando de anglicismos el español?

Si usted cuenta los galicismos que hay en el diccionario, encontrará decenas de miles. En el siglo XVIII y en el XIX se pensaba lo mismo. Por eso surgió la Academia.

¿Cuál es entonces el mayor riesgo?

Yo ahí digo, con Antonio Muñoz Molina, que el peligro no está en el inglés, está en la pobreza. En la falta de educación, en la falta de preparación lingüística.

¿Y qué ha fallado en España? Las humanidades retroceden en la educación. ¿El Gobierno no escucha a la Academia?

Nosotros insistimos cada día. Los chicos que llegan hoy a la Universidad tienen una preparación lingüística muy inferior a los anteriores.

¿Por qué?

Tal vez porque hemos atiborrado durante años las mentes de los muchachos con análisis gramaticales complejos. Hay que volver a lo básico: a enseñar a leer y a escribir, a leer en voz alta, a recitar, a discursear. Es lo que nos enseñaron a nosotros en la escuela. La ortografía que yo sé es la que aprendí a los 10 años. Para hacer el bachillerato había un examen de ingreso y con más de tres faltas de ortografía se suspendía.

¿No hay peligro para el español dentro de España? Me refiero a la política lingüística autonómica.

Tenemos una relación excelente con las academias del catalán, el vasco y el gallego. Y todas las comunidades autónomas están presentes en la Fundación pro Real Academia Española.

¿Incluidas las bilingües?

Son las primeras que pagan.

¿Cree que, como dicen algunos, la política lingüística en Cataluña perjudica al castellano?

En esta casa no entra la política. La Academia no se pronuncia nunca.

¿Y usted personalmente?

Ya he dicho que la política no entra en esta casa, y no entra, por tanto, en nuestra conversación. Mire, alguna vez he padecido mucho porque había gente empeñada en que me pronunciara sobre ese tema, pero no lo voy a hacer mientras sea director. Ni creo que lo haga cuando deje de serlo.

Su sucesor le pidió dos cosas, ¿qué le dirá usted al suyo?

No necesitaré explicarle nada porque será alguien que conozca la casa, pero pondré el énfasis en la política lingüística panhispánica.

¿El nuevo director saldrá de su equipo?

Yo no tengo equipo.

Bueno, tiene un secretario, Darío Villanueva, y un vicedirector, José Antonio Pascual.

Como sabe, no hay candidaturas. Son elegibles todos los académicos menores de 78 años. Lo que queremos es lograr un candidato de consenso, pero estoy seguro de que si no se consigue, el que salga al día siguiente será director como si hubiera sido elegido con todos los votos.

¿Ser un hombre de consenso le sirvió a usted para que Cela volviera a la Academia tras años enfadado?

Esta casa siempre se caracterizó por una muy grata convivencia. Cuando a Pedro Laín le preguntaban qué tal por la Academia, él contestaba que bien por tres razones: una, porque es una casa noble (basta pensar a cuántos les gustaría entrar); dos, porque trabaja en algo noble (la unidad de la lengua), y tres, porque es tan sociable que, decía él, Buero Vallejo se sienta junto a Torcuato Luca de Tena y dialogan amistosamente. Se refería a la etapa franquista, en la que uno había sido un condenado a muerte, y el otro, un hombre de derechas. Una labor de la dirección es procurar que eso sea siempre así. Cela tenía un temperamento fuerte, yo tenía buena amistad con él y regresó a la Academia. Aquí fue muy feliz, entre otras cosas porque merendaba muy a gusto, libre del control doméstico.

¿Entre las tareas pendientes no estaría la incorporación de más mujeres?

Nadie en esta casa, por respeto a la mujer, está dispuesto a aplicar de manera fulminante la cuota. Lo que importa es encontrar a la persona adecuada. En el caso de Soledad Puértolas, la última en ingresar, buscábamos un creador. La mujer se ha incorporado tarde a las funciones sociales. Llegó tarde a la Universidad, pero mire hoy la Universidad. Yo tengo una hija fiscal y los fiscales son mayoritariamente mujeres. Lo que está claro es que hace ya tiempo que se rompió la convención de que aquí debía haber fundamentalmente varones. Últimamente hemos elegido a dos mujeres seguidas [Puértolas y la filóloga Inés Fernández-Ordóñez], pero no vamos a andar con el termómetro para ver si tenemos 36 y medio o 37.

Pero hubo mujeres que merecieron estar.

Cierto, y otras que pudieron y no quisieron. Yo sentí como un fracaso personal que no quisiera estar mi amiga Carmiña Martín Gaite, a quien ya se lo había pedido, mucho antes que yo, Rafael Lapesa.

En esta casa no entra la política. La academia no se pronuncia nunca

El cambio de actitud llegó tarde para Pardo Bazán y María Moliner.

El caso de Pardo Bazán es distinto porque el papel de la mujer era otro en su tiempo. La candidatura de María Moliner en 1972 tiene una explicación. Había dos grupos de académicos. Unos pensaban que lo más urgente era tener a alguien para el Diccionario (María Moliner), y otros, que para la Gramática (Emilio Alarcos). Creo que ninguno de los dos ofrece discusión. Lo que pasó luego es que hay candidatos que, no siendo una vez elegidos académicos, ya no quieren serlo. Pero ¿cómo no vamos a lamentar que no estuviera María Moliner?

¿Cuál ha sido el peor momento de estos años?

Malo, malo...

En febrero sobrevivió al terremoto de Chile. ¿Pasó miedo?

No. A las tres de la mañana me despertó aquella batidora y pensé: aquí puede estar terminando la vida. Veía oscilar el edificio de enfrente. Subieron a rescatarme y hasta me vestí.

Hasta se peinó, dicen.

Eso ya es literatura. El caso es que ese mismo día, a las once de la mañana, nos pusimos a trabajar en la Ortografía. Seguimos un consejo de un académico boliviano: si no nos ponemos a trabajar, empezaremos a mirarnos unos a otros y terminaremos odiándonos.

¿Hay sede para el próximo congreso?

Todavía no, pero se baraja la República Dominicana.

¿No le habría gustado ser el director del tercer centenario? Faltan tres años.

No, no, que me riñen en casa.

¿Escribirá sus memorias?

[Largo silencio]. Hombre, la parte importante sería lade este periodo académico, pero... no lo sé. A veces pienso en aquello que decía Sabino Fernández Campo: lo importante no lo puedo contar, y lo que puedo contar no es importante. Aunque no es así exactamente. Digamos que urge esperar.

Víctor García de la Concha (Villaviciosa, Asturias, 1934) es el nuevo director del Instituto Cervantes, el organismo fundado en 1991 que vela por la defensa y promoción de la lengua y la cultura españolas en el mundo. En su primera declaración como responsable del organismo, ha asegurado a este diario: "el eje del Cervantes será América", en clara alusión a que las prioridades de su mandato se centrarán tanto en el Cono Sur como en la vertiente hispana de Estados Unidos.

Más allá de la Academia, usted nació en Asturias y en 1934, dos datos que tienen una historia.

Cuando estalló la guerra incivil en el 36, Villaviciosa, donde vivía, quedó en zona republicana y había bombardeos del llamado ejército nacional. Nosotros estábamos refugiados en la casa de unos vecinos y al final del bombardeo mis padres se encontraron con su casa derruida. Habían quedado allí unas hermanas de mi madre y unas primas. Además, mi madre me perdió. Llevaba a mi hermano al cuello y yo quedé sepultado por los escombros. Me lo contó ella. Años después encontré una crónica en Hora de España en la que se contaba que después del bombardeo de Villaviciosa sacaban un niño de entre las ruinas. Ese niño era yo. Mis padres nos educaron en la necesidad de superar esos recuerdos y de vivir abiertos a la convivencia. Yo vi pronto que ese era el camino.

Tataranieto de un académico de mediados del siglo XIX, la carrera de Víctor García de la Concha dentro de la RAE ha sido fulgurante. En 1992, el mismo año de su ingreso, fue elegido secretario. Seis después era ya director, cargo que ha ejercido durante tres mandatos; el último de ellos, una prórroga extraordinaria que le ha permitido culminar hitos como la monumental, y panhispánica, ‘Nueva gramática', publicada el año pasado, una asignatura pendiente del español desde 1931. (En la fotografía, con siete años).
Nacido en Villaviciosa (Asturias) el 2 de enero de 1934, se licenció en Teología con 26 años. Una década después se doctoró en Filología. En los años sesenta, como sacerdote, fue colaborador del entonces arzobispo de Oviedo, Vicente Enrique y Tarancón, el futuro cardenal de la Transición.
Como filólogo, casado ya y con dos hijas, ejerció como catedrático en Salamanca y como uno de los grandes críticos literarios de las últimas décadas.

Tiene reciente el ensayo Cinco novelas en clave simbólica (Alfaguara) y espera dejar su cargo para terminar la edición de dos códices autógrafos de Lope de Vega.

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

26 Enero 2012

LA LITERATURA ESTIMULA LA ACTIVIDAD DEL CEREBRO HUMANO

Unos científicos en el País Vasco miden la reacción neuronal ante figuras retóricas, como el oxímoron.

EL PAÍS

El cerebro humano reacciona de manera diferente ante expresiones como monstruo geográfico, monstruo solitario, monstruo hermoso y monstruo horrible. La primera es incorrecta, la segunda es neutra, la tercera es un oxímoron y la última es un pleonasmo (vocablo innecesario que añade expresividad). El investigador Nicola Molinaro ha elegido para sus experimentos la tercera, el monstruo hermoso, el oxímoron, una combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como noche blanca o muerto viviente. Y esta figura retórica genera una intensa actividad en el área frontal izquierda del cerebro, actividad que no se produce ante una expresión neutra o una incorrecta.

"La investigación demuestra el éxito del nivel retórico de las figuras literarias; la razón de su efectividad es que atraen la atención de quien la escucha. Se reactiva la parte frontal del cerebro y se emplean más recursos en el proceso cerebral de esa expresión", explica Molinaro en un comunicado del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje.

El curioso experimento, cuyos resultados se han presentado en la revista NeuroImage, consistió en exponer a varias personas, de entre 18 y 25 años, a esas expresiones y medir, mediante electroencefalogramas, su reacción cerebral. Molinaro se centró en el oxímoron por ser una fórmula muy sencilla, que puede construirse con un par de palabras, resultando fácil de medir la actividad cerebral que desencadena.

"La investigación demuestra el éxito del nivel retórico de las figuras literarias"

Ante el monstruo hermoso se apreció en los sujetos del experimento una intensa actividad cerebral en la zona frontal izquierda (íntimamente relacionada con el lenguaje) 500 milisegundos después de que percibieron la expresión. Sin embargo, ante la expresión incorrecta, el monstruo geográfico, el cerebro reaccionó a los 400 milisegundos, al detectar que hay un error La frase neutra (monstruo solitario) fue la que menos reacción provocó. En el pleonasmo, el monstruo horrible, se midió una actividad mayor que ante la expresión neutra pero menor que ante el oxímoron.

"Los resultados muestran que cuanto menos natural es la expresión, más recursos requiere el cerebro para ser procesada en la parte frontal izquierda", continúa Molinaro, que ha trabajado en este proyecto junto con Jon Andoni Duñabeitia (Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje) y Manuel Carreiras. El siguiente paso es repetir el experimento pero registrando la reacción con resonancia magnética para obtener imágenes de la actividad cerebral al procesar figuras retóricas.

servido por apuntillos sin comentarios compártelo

24 Enero 2012

"¿QUÉ PUEDO HACER POR TI?"

Elena Catena, impulsora de la literatura femenina

Editó la Biblioteca de Escritoras de Castalia y fue la primera vicedecana de Filosofía y Letras de la Complutense

No tuve la suerte de ser alumno suyo. Mi mujer sí, y me hablaba continuamente de ella con admiración y cariño, del trato exquisito a los alumnos, de su enorme y humilde sabiduría, lejos de la pedantería ignorante de muchos de sus compañeros de la Complu. Vi cómo corregía los exámenes, con dedicación y esmero, escribiendo comentarios al margen para que el examen fuera no solo una prueba evalulatoria, sino una forma de consolidar el aprendizaje. Enseñaba que de los fallos se aprendía, puntualizaba cosas que se te habían quedado en el tintero.

A mí me mostró un modelo de ser profesor que intento seguir dentro de mis limitaciones pero con todo mi esfuerzo.

Su 600 era efectivamente famoso, como pueden atestiguar muchos de sus alumnos. Lo solía llevar lleno y lo llamaba "Mao" porque era amarillo por fuera y rojo (por la tapicería) por dentro. No solo era competente, sino sobre todo buena y divertida.

Desde aquí, toda nuestra admiración, cariño y respeto.

INMACULADA DE LA FUENTE, EL PAÍS.

Elena Catena, profesora de Literatura española, editora y feminista, falleció el jueves pasado tras una neumonía. Hace poco, el 12 de noviembre, cumplió 91 años y durante su larga y afortunada vida desarrolló una doble e innegable influencia entre sus alumnos y los lectores de Clásicos Castalia. Había nacido en Salamanca en 1920 y llegó a Madrid al poco de terminar la Guerra Civil. Fue una de las pocas mujeres que se incorporó a la Universidad tras el desastre de la contienda, años vacíos en los que las escasas mujeres que realizaban estudios superiores tuvieron que interrumpir sus carreras y en algunos casos sus proyectos de emancipación. Tras ese freno inicial, la brecha se fue cerrando al llegar nuevas hornadas de universitarias, con Elena Catena entre ellas.

Fue una de las primeras mujeres en alcanzar el doctorado y la primera vicedecana que tuvo la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió decenas de tesis y mantuvo un magisterio real en el campo de la Filología hispánica. En paralelo, comenzó a trabajar en la editorial Castalia con el erudito Antonio Rodríguez-Moñino, responsable de la colección Clásicos Castalia. Gracias a su entusiasmo, Catena se convirtió en la mano derecha de Rodríguez-Moñino. A la muerte del bibliófilo, en 1970, continuó su labor. Más tarde se encargaría también de la Biblioteca de Escritoras dentro de Castalia, una colección dedicada a rescatar las mejores obras de autoras en lengua castellana. Esta labor, en la que trabajó durante años con entera libertad, convergía con sus inquietudes de feminista moderada.

Elena Catena vivió la evolución de muchas jóvenes que en los inicios de los cuarenta asumieron sin demasiadas preguntas la tendencia imperante y que, bajo el influjo de la Universidad, cuestionaron el discurso oficial y fueron conscientes de que la legislación franquista subordinaba la mujer al varón de forma anacrónica, en claro contraste con los avances de europeas y norteamericanas. En los años cincuenta del pasado siglo, Catena estableció contacto con María Campo-Alange, Mary Salas Larrazábal, Lilí Álvarez, Concha Borreguero y Consuelo de la Gándara, con las que en 1960 fundó el Seminario de Estudios Sociológicos sobre la Mujer. Fue un núcleo de feminismo moderado e intelectual que impulsó algunos de los primeros estudios de género y que, además de atraer hacia el feminismo a mujeres que venían de la órbita democristiana, alentó el compañerismo con otros grupos más reivindicativos.

La transición política representó para Elena Catena una primavera vital. Al igual que otras mujeres comprometidas con la cultura y los derechos humanos, veía con emoción cómo las barreras caían. Ya desde los años del tardofranquismo y del movimiento estudiantil contra la dictadura tenía fama de dialogante entre los alumnos. Catena solía recoger en su 600 a más de un universitario que corría por el campus huyendo de la policía franquista, los grises.

"Venga, suba", decía. Un día la que fue invitada a subir al coche era Carmen Díez de Rivera. "No, deje que me detengan". "¡Sube! ¿Adónde te llevo?" "Al barrio de Salamanca". "¿Y qué hace una chica como tú en este follón?", le preguntó la profesora. Ambas rieron. Díez de Rivera acababa de volver de África de cooperante y realizaba una diplomatura de estudios hispánicos que impartía Catena. Luego haría Ciencias Políticas, colaboraría con Adolfo Suárez para traer la democracia y militaría en el partido de Tierno Galván. Más tarde sería elegida parlamentaria europea. Durante esos años, la musa de la Transición mantuvo el contacto con la profesora Catena, salvo en el periodo en que Díez de Rivera fue eurodiputada. Pero cuando esta enfermó de cáncer, Catena acompañó a su alumna hasta el final, junto a sus familiares y allegados. Era lógico, porque Elena Catena dedicó parte de su vida a cultivar la amistad.

Uno de sus días más felices fue el del homenaje que recibió de sus numerosos colegas y alumnos, recogido en un libro que editó Castalia en 2001. Las firmas que aparecen en ese Homenaje a Elena Catena ofrecen un amplio abanico del mundo universitario. En la comisión de honor se encontraban Fernando Lázaro Carreter y Carlos Bousoño. Y entre los organizadores, el académico Pedro Álvarez de Miranda o la profesora Alicia Redondo Goicoechea. Todos conocían y querían a la profesora Catena

"¿Qué puedo hacer por ti?", solía preguntar a quien se dirigía a ella. La costumbre de tratar con gente más joven y de querer sentirse útil había convertido la frase en una coletilla. "¿Qué puedo hacer por ti?". Lo repitió hasta bien entrado el nuevo siglo, cuando la sombra del alzhéimer empezó a rondarla. Lo preguntaba y, si estaba en su mano, lo hacía.

servido por apuntillos sin comentarios compártelo


Sobre mí

HOLA, MAJETES.
BIENVENIDOS al BLOG del DEPARTAMENTO de LENGUA Y LITERATURA
del IES MARÍA MOLINER
de COSLADA (MADRID/SPAIN)

Benvingut Benvido Ongi Etorri Bine ati venit Welcome Bienvenue Bem-vindo Benvenuto Willkommen Kαλώς όρισες Welkom Vítejte Velkommen Välkommen مرحبا Powitanie 欢迎 добро пожаловать 환영 добре дошли 歓迎.





Display Pagerank

Jesús Alcañiz García

Crea tu insignia

Fotos

apuntillos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera