DANTE Y BEATRIZ
Las más difundidas imágenes que poseemos de la beata Beatrice, amada, inspiradora y guía de Dante Alighieri (1265-1321), son las menos creíbles: provienen de la exaltada imaginación de artistas de la hermandad prerrafaelista, como Henry Holiday o Dante Gabriel Rosetti, y tienden a representarnos a los dos conspicuos "amantes" medievales como epítomes ucrónicos de aquel neoclasicismo empalagoso y tardorromántico de finales del XIX que revivió con fuerza en los años sesenta del pasado siglo, cuando la subcultura hippy se enseñoreó de modas y medios. De Beatrice Portinari, una jovencísima florentina de familia pudiente, sabemos muy poco: Dante la vio una o dos veces y, según parece, puede que nunca cruzara con ella ni los buenos días. Pero su influencia informa dramáticamente una de las obras imprescindibles del canon occidental. Dante no fue sólo un gran poeta, sino un sabio que dominaba toda la cultura filosófica y científica de su época. Los ojos de Beatriz, del rumano Horia-Roman Patapievici, examina en breves, entretenidas y sustanciosas páginas el mundo que el gigante florentino refleja en su obra, su esfuerzo por conciliar ciencia y teología y, sobre todo, la asombrosa anticipación -notable en el Paradiso, donde su donna angelica sustituye a Virgilio como guía- de un cosmos no euclidiano que tiene más de un punto de contacto con las teorías de Einstein.
'Los ojos de Beatriz' ha sido publicado por Siruela.
Manuel Rodríguez Rivero.
(EL PAÍS SEMANAL, 27.1.08)


