Se ha dicho que sin los indios navajos los marines de Estados Unidos no hubiera tomado Iwo Jima. Probablemente es una exageración, pero hace justicia a un puñado de soldados miembros de esa tribu que con su esforzada labor como codificadores, operadores de radio y mensajeros contribuyeron a ponérselo bien difícil a los japoneses durante los momentos más decisivos de la II Guerra Mundial en el Pacífico. En su peripecia se basó, muy libremente, la violenta película de John Woo Windtalkers (2002), con Nicholas Cage.
El cabo Lloyd Olivier (Shiprock, Nuevo México), fallecido el pasado 16 de marzo de pancreatitis a los 87 años en un hospicio de Phoenix, Arizona, era uno de esos hombres. Y uno de los más relevantes: el penúltimo superviviente del grupo original de los Navajo Code Talkers, una leyenda de la criptología, los primeros 29 soldados navajos que constituyeron el núcleo de una unidad secreta en el seno del Cuerpo de Marines de EE UU y que desarrollaron un código basado en su idioma tribal. Distribuidos en los diferentes contingentes de marines, los operadores navajos enviaban y recibían los mensajes en su idioma para desesperación de los escuchas nipones que jamás pudieron descifrarlos. A ver, si oyes "has-clish-nih" en la radio lo último que se te ocurre es que significa "pelotón".
El lenguaje navajo, de la familia atabascana, hubo de ser adaptado para su rol militar. Como no existían las palabras "granada" y "torpedo", por ejemplo, se utilizaron "patata" y "pez concha", respectivamente. Los cazas Zero eran "da-he-tih-hi", "colibrí". El nuevo vocabulario militar, como puede imaginarse, añadió complejidad al código, que además introducía diversas variantes. "Ne-ahs-jah", "lechuza", significaba "avión de reconocimiento" pero también la letra "o", dependiendo del contexto. De hecho, aunque fueras navajo, si no estabas adiestrado no pillabas una -los japoneses torturaron a un navajo prisionero, Joe Kieyoomia, pero este no formaba parte de la unidad y desconocía el código, el pobre-.
En total sirvieron como "arma secreta" lingüística unos 400 navajos que fueron desplegados en todas las operaciones de los marines -incluidos los peores fregados- en el sangriento combate isla por isla contra los japoneses. Aunque uniformados como marines, su fisonomía les causó más de un problema al ser a veces confundidos con japoneses: el único navajo de los 29 originales muerto durante la guerra fue Harry Tsosie, al que le disparó otro marine. Usualmente, a los Code Talkers se les asignaba un soldado que les protegía de ese y otros riesgos. Según algunas fuentes -y en la película citada-, debía además eliminar al navajo si había peligro inminente de que cayera en manos de los japoneses, aunque varios estudiosos consideran que eso es solo un mito.
Olivier sirvió en Guadalcanal, Saipan y Peleliu. En la primera isla quedó inconsciente en su trinchera durante un bombardeo para despertar y encontrarse rodeado de camaradas marines y soldados japoneses muertos a su alrededor. Provenía de una familia muy humilde. Abandonó la reserva a los 19 años para alistarse y ayudó a sobrevivir a su madre y hermanos con su paga. Su hermano pequeño Willard Varnell, fallecido en 2009, fue también Code Talker. Tras licenciarse del ejército en 1945, Lloyd Olivier se dedicó a trabajar de platero, confeccionando joyería. Hombre parco al que las explosiones habían vuelto bastante sordo, estaba orgulloso de su servicio aunque se mostraba perplejo de que lo consideraran un héroe.
El papel de los codificadores navajos fue material clasificado hasta 1969. Y solo en 1982 comenzaron a ser reconocidos y honrados públicamente. En 2000, Clinton firmó el decreto por el que se concedía a los 29 Code Talkers originales -de los que ahora solo queda Chester Nez de Albuquerque- la Medalla de Oro del Congreso y la de plata a los demás.
La idea de emplear indígenas norteamericanos para las comunicaciones militares es anterior a la II Guerra Mundial; los primeros Code Talkers fueron indios choctaws de Oklahoma que sirvieron en la 36 división de infantería de EE UU en la Gran Guerra. En la II Guerra Mundial, además de a los navajos, los EE UU utilizaron, a más pequeña escala y en el frente europeo, a los comanches (!). Operadores comanches (el último superviviente, Charles Chibitty, falleció en 2005) entraron en acción en la playa Utah de Normandía el Día D.
El 'matrimonio homosexual', al diccionario con los 'culturetas', 'buñuelianos' y 'rojillos'.
Agencias | ELMUNDO.es | Madrid
El cineasta Luis Buñuel entra en el diccionario como adjetivo: buñueliano. Y, junto a él, palabras del lenguaje cotidiano como 'Rojillo' (de tendencias políticas más bien izquierdistas) o 'cultureta' (Actividad cultural que no alcanza un nivel aceptable o persona pretendidamente culta).
Abducir, alcaldable, espray, festivalero, grafitero, homófobo, muslamen, oenegé, sobao y sostenibilidad también figuran entre las novedades que la RAE ha volcado este jueves en la red y que aparecen ya como términos con la leyenda "avance de la vigésima tercera edición", prevista para 2013.
'La Academia no inventa el idioma ni las conductas. Su misión es recoger el idioma tal cual es'
No aparece, pero estará "sin duda" en esa edición, la acepción "matrimonio homosexual". Así lo ha expresado el secretario de la RAE, Darío Villanueva, en una entrevista con Efe. La aprobación en 2005 de la ley que permite en España el matrimonio entre personas del mismo sexo llevó a la Academia a plantearse "la necesidad de modificar el significado de la palabra "matrimonio" para reflejar "esa realidad que la ley ha propiciado".
Pero, como sucede con cualquier incorporación que se hace al Diccionario, el proceso es complejo. Los propios académicos "captaron la necesidad" de incluir la acepción de "matrimonio homosexual", y, a partir de ahí, el Instituto de Lexicografía comenzó "el estudio documental de las fuentes que acreditan que esa acepción tiene su sentido", explica Villanueva.
'La Academia no crea realidades'
"La Academia no legisla, no crea realidades. Simplemente introduce en el Diccionario acepciones y términos que están en el lenguaje. No emite en relación a ellos ningún juicio de valor, actúa con la más absoluta de las objetividades", pero teniendo en cuenta que cualquier decisión "afecta a una comunidad de 450 millones de personas", dice con énfasis el secretario.
Pero en el Diccionario todo tiene que ser consensuado con las 21 Academias de la Lengua Española restantes, y la inclusión de "matrimonio homosexual" debe ser "visada" por ellas porque "no en todos los países existe la misma legislación".
Lo más que puede pasar es que esa acepción figure con una marca que haga referencia al país o países donde se utiliza, pero, de una forma u otra, "matrimonio homosexual" aparecerá "sin duda en la próxima edición del Diccionario".
Coito anal y pederastia
En total, se han efectuado 2.996 cambios, que aparecen distinguidas con la leyenda 'artículo enmendado' o 'artículo nuevo'.
Entre las novedades que ya se pueden consultar en la página electrónica del Diccionario hay muchas que sólo consisten en pequeñas modificaciones de términos ya existentes, y a ese grupo pertenece la voz "pederastia". La acepción de "sodomía" que figuraba hasta ahora al definir esa palabra se sustituye por "práctica del coito anal".
También se define pederastia como "inclinación erótica hacia los niños" y "abuso sexual cometido con los niños".
Villanueva, ex rector de la Universidad de Santiago, deja claro que la acepción que equipara "pederastia" con "práctica del coito anal" está "documentada" y recuerda que esa práctica "no tiene que ver con la homosexualidad necesariamente, sino que se puede realizar entre personas de distinto sexo".
"Monoparental", es decir, la familia "que está formada sólo por el padre o la madre y los hijos" es otra de las novedades del Diccionario, como también lo es la forma compleja "abandono de familia".
'Franquismo' no cambia
En el ámbito político, la RAE no ha cambiado de momento la definición de "franquismo" [no se hace referencia a dictadura, simplemente a "movimiento político y social de tendencia totalitaria"], tal y como pedía la Asociación de la Memoria Histórica, pero Villanueva anuncia que la Academia "está revisando todos los -ismos referidos a movimientos ideológico-políticos o a regímenes políticos".
En más de una ocasión los colectivos feministas han acusado de machista a la Academia por el tono de determinadas definiciones, y han pedido cambios en varias. Para Villanueva, "el problema no es si el Diccionario es machista. El problema es si lo es la sociedad. Si la Academia suprimiera los términos con connotaciones negativas, estaría ejerciendo una especie de censura".
"La Academia no inventa el idioma ni las conductas. Su misión es recoger el idioma tal cual es", concluye el secretario.
Joan Coromines (Barcelona, 1905 - Pineda de Mar, Maresme, 1997). Lingüista. Su profundo dominio del catalán, del castellano y del occitano, así como de la romanística, la lingüística indoeuropea y árabe, le permitió erigirse en uno de los principales estudiosos de la lingüística románica reconocido en todo el mundo. Las constantes de su extensa producción son la lexicografía, la etimología y la onomástica (toponimia y antroponimia). De su obra destacan el Diccionario etimológico de la lengua castellana, el Diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana, obra monumental de carácter histórico, crítico, comparativo y sobre todo etimológico, y el Onomasticon Cataloniae. Colaboró en el nomenclátor de municipios catalanes que adoptó la Generalitat de Catalunya. Recibió las máximas distinciones honoríficas: Medalla d'Or de la Generalitat de Catalunya (1980), Premi d'Honor Jaume I (1981), Premi d'Honor de les Lletres Catalanes (1984), Premio Nacional de las Letras Españolas (1989), Medalla d'Or de la Ciutat de Barcelona (1994) y premio de la Institució de las Lletres Catalanes (1996), entre otros.
Inés Fernández-Ordóñez ya es académica de pleno derecho. La filóloga, electa desde diciembre de 2008, pronunció ayer su discurso de ingreso en la Real Academia Española y tomó posesión de la silla P, antes del poeta Ángel González. Sobre "La lengua de Castilla y la formación del español" versó el discurso de la quinta mujer con asiento entre los 46 de la docta casa, la séptima en los tres siglos de historia de la RAE y el miembro más joven de la Academia.
Fue un erudito recorrido por las hondas y múltiples raíces de nuestro idioma con el que esta gran especialista en dialectología demostró que el origen de nuestra lengua no tiene una única semilla y que, por tanto, «no debe identificarse en exclusiva con el castellano». Que, en contra de la tesis de Menéndez Pidal, Castilla no atesora el tarro de las esencias que hoy caracterizan a nuestra lengua, conformada con aportaciones de galaicos, catalanes, astures o navarros.
El español es un crisol de rasgos lingüísticos de dispar procedencia -asturleoneses, navarroaragoneses, gallegoportugueses, catalanes- que confluyeron sobre el centro peninsular, sin que podamos identificarlos solo con la lengua de Castilla. Es la idea central del extenso discurso de esta catedrática especialista en dialectología y en la variación gramatical, al que contestó el vicedirector José Antonio Pascual.
Rebatió la académica, sobrina del ministro Francisco Fernández-Ordoñez, la reconstrucción histórica tradicional de Ramón Menéndez Pidal, fundador de la escuela filológica española, para quien el castellano se extendió del norte hacia el centro y sur peninsulares con la conquista medieval de al-Andalus en paralelo a la expansión militar que determinó la castellanización de las tierras conquistadas y, tras la anexión política, la de los reinos de León, Navarra y Aragón. Una tesis matizable, dado que, según la filóloga «se debe a la visión y la ideología de de la generación del 98, a la que Menéndez Pidal pertenecía». Esa visión egocéntrica de Castilla y lo castellano como esencia de lo hispánico condicionó la interpretación de la historia de la lengua y de la literatura. Pero fuentes como el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica «no corroboran esa reconstrucción». Las encuestas del Atlas, realizadas antes de la Guerra Civil bajo la dirección del discípulo de Menéndez Pidal Tomás Navarro Tomás, perdidas y reaparecidas en 2001, muestran un panorama «mucho más complejo de la historia del español, tanto para la fonética como para la gramática y el léxico».
Impronta de la lengua
«No siempre fue Castilla el foco geográfico en el que se originaron los rasgos lingüísticos que caracterizan hoy al español, ni puede estimarse que esté solo en Castilla la impronta definitoria de nuestra lengua», insistió la filóloga, para quien la constitución histórica del español no se explica simplemente por la 'castellanización' de territorios ajenos o conquistados , y sí «por el contacto entre las variedades lingüísticas que se hablaban en el centro peninsular», en el que no siempre se impusieron los rasgos lingüísticos castellanos. «La reconstrucción histórica que identifica el punto de partida en el castellano del norte en el siglo XI con el de llegada en nuestra lengua actual vuela sobre siglos de historia lingüística no contrastada», aseguró.
Los patrones de distribución geográfica de muchas palabras tradicionales revelan la «convivencia» en Castilla de variedades diversas empleadas en territorios jurisdiccionalmente no castellanos, como León, Navarra o Aragón. Se evidencian así los «amplios márgenes de nuestra lengua», con rasgos lingüísticos de origen occidental -asturleonés, gallego o portugués- y oriental -navarro, aragonés o catalán-, como los pronombres 'nosotros' y 'vosotros', o los tiempos compuestos que se dieron mucho antes en la corona de Aragón que en Castilla.
«La evolución de nuestra lengua se explica como parte de un proceso que ha afectado a muchas lenguas europeas occidentales, no solo románicas», sostuvo la académica, que incidió en el «cambio permanente» de sociedades y lenguas. Si muchos de los rasgos lingüísticos característicos hoy de nuestra lengua «fueron adquiridos en procesos compartidos con el oriente peninsular o, incluso, con lenguas europeas, no son escasos los aspectos en que nuestra lengua ha convergido con occidente», destacó . «Esa confluencia revela que difícilmente puede situarse en Castilla el troquel definitorio de nuestra lengua», coligió.
«Un relato cabal de la evolución de nuestra lengua debe abordarse, al menos, en un contexto peninsular, si no es románico o, incluso, europeo», propuso. «Solo así podrá valorarse con justicia qué es exclusivo y qué no lo es. Trasladar a la historia de la lengua la uniformidad propia de la lengua escrita en el siglo XX y extenderla anacrónicamente hacia el pasado no contribuye a la plena comprensión de los hechos históricos».
Las redes sociales se han impuesto como una nueva forma de comunicación entre los jóvenes y no tan jóvenes, e incluso muchas empresas las consideran una herramienta de trabajo, pero, ¿y si también sirvieran para aprender idiomas y salvar aquellos que se encuentran en peligro de extinción?
Los últimos datos de la UNESCO revelan que más de 3.300 lenguas están en condiciones de desaparecer antes de que finalice este siglo, lo que supone el 50% del total de los idiomas hablados en el mundo. Entre los que tienen más complicado sobrevivir se encuentra el busuu, una lengua originaria de la selva de Camerún que sólo hablan ocho personas.
Con el fin evitar su extinción, una red social de aprendizaje de idiomas con su mismo nombre, ha puesto en marcha una iniciativa llamada 'Save busuu', con la que pretende dar a conocer la delicada situación de esta lengua y enseñar a hablarla a los internautas.
Uno de los fundadores de la comunidad virtual, Bernhard Niesner, ha explicado que el primer paso para poner en marcha 'Save busuu' fue enviar un equipo de filmación a la selva camerunesa durante el pasado mes de junio.
"Contactamos con la tribu a través de un lingüista que se acercó a ellos y les explicó nuestra idea", ha recordado el austríaco, antes de añadir que el proyectó entusiasmó a los habitantes locales desde el primer momento y que no pusieron ningún problema para colaborar.
Durante una semana, el equipo artístico de Busuu grabó un vídeo musical con los "busuuparlantes", en el que los nativos explicaban cantando algunas de las utilidades propias de su idioma. En la página también es posible versionar la canción, enviar mensajes en busuu a los amigos e incluso aprender el idioma con material audiovisual y unidades didácticas.
Aprender en las redes sociales
El método de enseñanza que promueven combina la teoría con la práctica, ya que por un lado ofrecen unidades gramaticales, listas de vocabulario, ejercicios, vídeos y exámenes; y por otro permiten la interacción entre los usuarios de diferentes países a través de una herramienta de videochat integrada.
Así, un español que quiera aprender inglés puede mantener una conversación con un nativo sin salir de su casa o de su oficina, una opción que Bernhard cree que ofrece "mucha mayor flexibilidad" para aprender "cuándo, dónde y cómo se quiera".
Además de lo anterior, el creador de Busuu indica que la gran ventaja de aprender idiomas a través de una red social es que los estudiantes de un idioma son, además, "tutores" de su lengua , lo que permite que el tiempo medio para corregir un ejercicio o un texto sea de uno o dos minutos.
"Aprendizaje online hay mucho -reconoce- pero las redes sociales abren un nuevo campo y demuestran que no sólo sirven para comunicarse, sino que también ayudan en cosas tan útiles como aprender idiomas", concluye.
Hemos descubierto, gracias a un artículo de un periódico, un nuevo blog de aula que nos ha encantado. Se llama [SIC](del latín sic, así, adverbio que se usa en impresos y manuscritos españoles, por lo general entre paréntesis, para dar a entender que una palabra o frase empleada en ellos, y que pudiera parecer inexacta, es textual).
En este blog un compañero nuestro, Pablo L. Medel, profesor de Lengua y Literatura de ESO en un centro de Madrid, ha animado a sus alumnos a cazar errores ortográficos en todo tipo de soportes (carteles, medios de comunicación, etc.) para fotografiarlos, explicar dónde está el error y publicarlos en el blog.
Es una iniciativa, además, abierta a otros alumnos y, en general, a cualquier persona preocupada por el buen uso de nuestra lengua. Solo tenéis que seguir estas sencillas instrucciones. ¡Animaos!
Instrucciones
Es muy sencillo y la participación es libre:
1. Las fotos han de estar enfocadas. La resolución máxima es de un mega.
2. En el mensaje has de incluir tu nombre, el curso, el lugar de la foto y la "cazada" corregida.
3. En las fotos no puede aparecer nadie sin su consentimiento y mucho menos vosotros; sois menores de edad. Si la falta no se ve a simple vista, podéis señalarla con el dedo.
4. Si no eres estudiante, puedes participar en la sección "Aportaciones".
Los extranjerismos enriquecen el léxico español aunque amenazan la coherencia de la ortografía.
La RAE trata de adaptarlos, pero el uso manda
Usted elige: Un friki con pirsin dentro de un yacusi escucha yas y bebe güisqui. O bien: Un freaky dentro de un jacuzzi escucha jazz y bebe whisky. La nueva Ortografía de la Real Academia Española ofrece la primera fórmula para adaptar a la escritura española toda una colección de términos de importación.
Usted elige: Un friki con pirsin dentro de un yacusi escucha yas y bebe güisqui. O bien: Un freaky dentro de un jacuzzi escucha jazz y bebe whisky. La nueva Ortografía de la Real Academia Española ofrece la primera fórmula para adaptar a la escritura española toda una colección de términos de importación. Pero la RAE propone y los hablantes disponen. El uso es el que libera a las palabras de la cursiva y las integra en el caudal léxico de una lengua sin pedirles el pasaporte. "El tiempo es maestro", decía en el siglo XV el primer gramático castellano, Antonio de Nebrija.
¿Qué tienen en común palabras tan castizas como jamón, charlar, aceite, bloque o, sin ir más lejos, español? Que todas son de origen extranjero. De hecho, los primeros en usar la palabra español, tomada del provenzal, fueron los inmigrantes francos que vivían en Aragón y Castilla a finales del siglo XII. El término había nacido un siglo antes para designar a los hispano godos que habían cruzado los Pirineos buscando refugio tras la invasión árabe. Durante un tiempo llegó incluso a rivalizar con la forma españón, un gentilicio en la estela de bretón y gascón. Jamón, por su parte, desbancó a la primitiva forma castellana pernil -que subsiste en catalán-, porque los hablantes prefirieron para la pierna de cerdo la derivación del jambe francés (jambon), que la más remota de perna latina.
La base del español procede mayoritariamente del latín, introducido en la península Ibérica a finales del siglo III a. C., durante la romanización. Si a la aportación latina se le suman algunas palabras de origen prerromano -que estaban aquí- y otras de origen germánico -que llegaron con los godos-, ya tenemos el llamado léxico patrimonial, es decir, el que nació con la lengua. Mejor dicho, con el que la lengua nació.
Si a eso se le añade el llamado léxico adquirido, fruto de las aportaciones de otros idiomas, se completa la fotografía del vocabulario español. El diccionario de la RAE contiene 88.000 palabras. Según los filólogos, el léxico total de una lengua se calcula añadiendo un 30% al recogido en los diccionarios. Con todo, el hecho de que una palabra salga del DRAE no supone su desaparición total. Así, el Diccionario histórico, en proceso de elaboración, cuenta con unas 150.000 entradas.
Cada época tiene sus extranjerismos. El Renacimiento fue el tiempo de los italianismos, la Ilustración fue el de los galicismos y la actualidad es, sin duda, el de los anglicismos. Sus entradas en nuestro vocabulario no se llevaron a cabo sin traumas. Es ya un clásico de la tensión lingüística la crítica de escritores del siglo XVIII, como Iriarte y Cadalso, a la llegada desde Francia de vocablos como detalle, favorito, interesante o intriga. ¿Cuántos hablantes reconocerían hoy su procedencia?
Salvador Gutiérrez Ordóñez, ponente de la nueva Ortografía, elaborada por la asociación que reúne a la RAE y a las 22 academias de América y Filipinas, resume el camino que lleva a un extranjerismo de la calle al diccionario: "La norma es que si se puede adaptar sin modificación alguna se integre directamente si tiene uso. Si su incorporación necesita un cambio, lo habitual es que pase al diccionario cuando haya una adaptación o bien a la pronunciación o bien a la ortografía españolas". A la pronunciación se adaptó bafle. A la ortografía, béisbol.
Con todo, la palabra clave es uso, la prueba de fuego de cualquier término sea cual sea su origen. "La Academia tiene unas normas generales para el léxico", explica José Manuel Blecua, que el pasado 16 de diciembre relevó a Víctor García de la Concha en la dirección de la RAE. "Se examina una época -los 10 últimos años- con documentación tomada de varias fuentes y, a ser posible, de diferentes países de habla hispana. También se tiene en cuenta el registro en que se usa: que se utilice en la lengua culta, que tenga presencia en la prensa... Es muy interesante la información que dan los suplementos dominicales de los periódicos. Reúnen la efervescencia de la lengua en toda su variación". A esto hay que sumar los movimientos de ida y vuelta de la propia RAE: "Se quitó la pe de psicología y luego nos dimos cuenta de que en la escritura la pe seguía vivísima".
Todas las palabras tienen doble vida: una oral y otra escrita.Los extranjerismos, durante mucho más tiempo. "Ese es el problema de los préstamos en todas las lenguas, el problema de pirsin, por ejemplo", dice Blecua. Dado que para la codificación interesa la vida escrita, las dudas están servidas. A veces por el lado de la escritura, a veces por el de la oralidad. En España se pronuncia fútbol y vídeo lo que en Latinoamérica es futbol y video. "La variación es connatural con las lenguas", subraya el director de la RAE. "A los hablantes les cuesta mucho entenderlo, pero es así".
Más que cualquier otro código, el pilar de la unidad de la lengua es la ortografía, que se sobrepone a la variedad léxica -pileta, piscina, alberca- y a fenómenos fonéticos como el seseo -García Márquez y Juan Marsé escriben igual cien aunque cada uno lo pronuncie de forma diferente-. En aras de esa unidad y consciente de que un sistema no puede mantenerse plagado de excepciones, la Academia propone siempre que se respeten las normas de adaptación de los extranjerismos aunque a veces lleve al límite el principio básico de cualquier idioma: la comunicación. ¿Qué demonios es un disco de yas?
"Admitir jazz sin cursiva significa que la jota tiene una nueva pronunciación", explica Salvador Gutiérrez Ordóñez, que sostiene que la forma yas está documentada. No obstante, sin tono apocalíptico, añade: "No digo que eso no ocurra. De hecho, vamos camino de ello porque estamos rodeados del inglés, el italiano, el catalán, el vasco. Ahí están palabras como jazz mismo, pero también Giovanni, Joan y Jon. Es tal la avalancha que es muy posible que eso ocurra aunque la RAE siga luchando por la adaptación".
Como recuerda él mismo, ese doble sonido ya se da con la w, que tiene una pronunciación como be -wolframio, Wagner- y otra como u, sobre todo para las palabras de origen inglés -de web a waterpolo pasando por sándwich, que, por cierto, hasta 1927 no se impuso oficialmente al suculento emparedado. La última fórmula, además, es una alternativa relativamente reciente a adaptaciones exitosas como las que dieron lugar a váter y vagón.
La w fue, también, la protagonista de uno de los casos más extravagantes de tensión entre norma y uso. La palabra whisky no entró en el diccionario académico hasta 1984, aunque entonces, como hoy mismo, remitiera a güisqui. Y todo a pesar de que en 1963 empezó a comercializarse en España el popular DYC segoviano, que, bien es cierto, multiplicó su producción en los años ochenta.
Whisky es un extranjerismo (tomado del inglés) procedente de otro (tomado del gaélico uisce beatha, agua de vida) que se resiste en las estanterías de los bares a los consejos de la Academia. Consejos que, en el caso de güisqui, Gutiérrez Ordóñez considera fruto de un exceso de celo porque "la w y la k pertenecen a nuestro alfabeto". Efectivamente, la w fue la última letra en incorporarse al abecedario del español. Lo hizo oficialmente en la Ortografía de 1969, aunque ya en la Edad Media se empleaba para escribir nombres propios de origen germánico como el del rey godo Wamba, también transcrito como Bamba.
De ahí que la recentísima edición de la Ortografía proponga la forma wiski. "Hubiera sido lo más fácil desde el principio", afirma el ponente de la obra. "Hay que optar por una escritura española que sea lo más cercana a la palabra de origen. Si no, los hablantes no aceptan la adaptación". ¿Tiene wiski alguna posibilidad de asentarse? "No todo está perdido: en el propio inglés se dice whisky y whiskey. Si no se populariza wiski, se seguirá escribiendo en cursiva".
Hay dos fenómenos que juegan en contra de la popularización de las recomendaciones académicas, que, pendientes de la bendición por el uso, tratan de conciliar la etimología con el precepto de escribir como se habla. Esos dos fenómenos son la alfabetización universal y la globalización. Las lenguas están ahora menos solas que nunca. Es posible que la forma yas esté documentada; más raro sería que el documento fuese un disco de jazz o el cartel de un festival. Además, la globalización lingüística -potenciada por los medios de comunicación- tiene un matiz psicológico que derriba fronteras.
Según José Antonio Pascual, coordinador del Diccionario histórico, "los hablantes se resisten porque, cuando apareció, el whisky era una bebida muy moderna en comparación con el coñac. Beber güisqui suena más rancio, como si fumaras Güinston. Te separas demasiado de las otras lenguas. Además, ningún fabricante quiere usar güisqui en sus etiquetas. Su licor parecería peor, una imitación. Bastaría leerlo para decir: uy, este es el español".
Ese resorte de postín es el que prefiere croissant a cruasán, pero también el que importó un término como restaurante, que ingresó en el diccionario académico en 1803 en el sentido de "el que restaura" y solo en 1925 incorporó, en su segunda acepción, el concepto de "establecimiento donde se sirven comidas". "Era una palabra que estrictamente no hacía falta", explica Pascual. "Estaban las casas de comida y los mesones, pero sonaba más fino, como ahora brasserie, un lugar que en Francia no es ni mejor ni peor que un restaurante".
Además, la forma española de algunas palabras de origen extranjero varía según las generaciones. Así, en los años noventa del siglo pasado Disney propuso a los nietos del mundo hispanohablante que llamaran Aladín al mismo personaje que sus abuelos llamaban Aladino. A la vez, las retransmisiones de la NBA pusieron poco a poco en circulación el original basket para algo que desde 1947 se llama baloncesto. Y algo parecido sucede con el baile de Mao Tse-tung a Mao Zedong y de Pekín a Beijing. "Ninguna de esas formas es de origen español", dice José Antonio Pascual. "Una es la transliteración a través del francés y la otra, a través del inglés. Ahora los chinos prefieren el inglés".
A todo ello hay que añadir el capítulo de batallas perdidas. Una de ellas empezó a librarse en 1984 cuando el diccionario de la RAE incluyó mercadotecnia como traducción del rutilante marketing. "Esa batalla estaba perdida de antemano", reconoce Gutiérrez Ordóñez. "Hay palabras que no cuesta nada admitir. Marketing se usa en todo el mundo, hasta en japonés creo. Era un concepto nuevo y la palabra no existía en español". Tal vez la adaptación ortográfica del préstamo hubiera tenido más suerte que la creación de un término nuevo. Ya se dio entre fútbol y el calco balompié. Por dejar a márquetin en el banquillo, el marketing barrió a la mercadotecnia.
Tanto el nuevo director de la RAE como el coordinador de la Ortografía han formado parte de la comisión académica de lenguaje científico y técnico, que se reúne en la sala Lázaro Carreter. Allí cuenta José Manuel Blecua que un término como pendrive ha sido objeto de un largo informe pero que todavía está en cuarentena: "El uso es el que estabiliza una denominación. Por mucho que la Academia se intente adelantar y llamarlo, por ejemplo, lapicero o memoria USB, si la gente lo llama pendrive... Lo que puede hacer la RAE es, por un lado, ver por dónde van a ir los tiros y orientar hacia una de la soluciones; por otro, reconocer que los tecnicismos los hacen los técnicos". Es lo que ha hecho al recomendar libro electrónico frente a ebook.
La Academia Española es, como su nombre indica, Real. Es decir, reina pero no gobierna, propone pero no impone. Aunque los libros de texto suelen seguir sus indicaciones -hace años, por ejemplo, que no acentúan solo-, atrás quedaron los tiempos en que su poder era ejecutivo. Como se recordó en la presentación de la Ortografía que propone Catar y mánayer, un grupo de maestros madrileños se constituyó en 1843 en Academia Literaria y Científica y acordó una reforma radical de la ortografía que se empezó a enseñar en las escuelas. Al año siguiente, para atajar la segregación, Isabel II declaró oficial el Prontuario de la RAE. Hoy una ortografía por decreto sería imposible. Pirsin o piercing, usted elige.
Así se adapta una palabra importada
- Escribir como se habla.
En 1492, el mismo año en que Cristóbal Colón llegó al Caribe para traer a Europa el primer americanismo -canoa-, Antonio de Nebrija publicó su Gramática castellana, la primera de una lengua romance, es decir, derivada del latín. En sus Reglas de orthographía, Nebrija formuló el principio que, más de 500 años después, todavía sirve de columna vertebral al sistema ortográfico español: "Assi tenemos de escribir como pronunciamos i pronunciar como escribimos".
- De beefsteak a bistec.
Junto a la etimología de una palabra y a su uso diario, el principio fonético -escribir como se habla- es la ley de oro que ha hecho del español una lengua de ortografía relativamente simple en comparación con sus vecinas: en francés, por ejemplo, una palabra puede llevar hasta tres acentos gráficos. Además, la cercanía entre pronunciación y escritura es la base para la adaptación de cualquier extranjerismo, un proceso que la nueva Ortografía de la RAE detalla en torno a tres posibilidades:
1) Asimilar los fonemas del vocablo original inexistentes en español a los más próximos de nuestro sistema (del francés flèche >flecha; del inglés shoot >chute).
2) Modificar o simplificar grupos de letras y pronunciaciones ajenas a nuestro idioma, o estructuras silábicas de difícil articulación, para sustituirlas por las que resultan más naturales en español (del nahua tzictli >chicle; del inglés beefsteak >bistec).
3) Pronunciar las letras presentes en la lengua original con el valor fonológico que tienen en español (del italiano ciarlare >charlar; del francés bidet >bidé).
- De judo a yudo.
Siguiendo esos criterios, la nueva Ortografía propone adaptaciones como yudo, sexi, mánayer, cáterin y pirsin en lugar de judo, sexy, manager, catering y piercing. Estas formas pueden, naturalmente, seguir usándose, pero deberán escribirse en cursiva. El tiempo y los hablantes dirán si prefieren el criterio de la Real Academia Española o el de la Real Federación Española de Judo.
El filólogo José Manuel Blecua, gran experto en fonética y fonología y coordinador del volumen de la nueva Gramática académica dedicado a estas disciplinas, fue elegido hoy director de la Real Academia Española en sustitución de Víctor García de la Concha, que ha estado 12 años al frente de la RAE.
Durante años, los estudiantes de Gramática de toda España se manejaron con un impagable ladrillo blanco publicado en 1979 por la editorial Ariel al que llamaban "el Alcina-Blecua". La A era de Juan Alcina Franch. La B, de José Manuel Blecua Perdices, hijo de un histórico de la filología española, José Manuel Blecua Teijeiro, y hermano de otro filólogo que también va camino de la historia, Alberto Blecua. Nacido en Zaragoza en 1939 pero ligado desde muy pronto a la Universidad Autónoma de Barcelona, de la que es catedrático, el nuevo director de la RAE tendrá entre sus nuevos deberes la presentación en los próximos meses de su propia contribución a la Nueva gramática académica, el tomo de Fonética y Fonología, que completa los de Morfología y Sintaxis coordinados por Ignacio Bosque.
José Manuel Blecua fue elegido académico en 2003 pero no leyó su discurso, dedicado al Diccionario de Autoridades, hasta tres años después. Por el medio presidió la Comisión Estatal para el IV Centenario del Quijote, una celebración a la que la propia RAE contribuyó con una edición conmemorativa de la obra de Cervantes que vendió dos millones de ejemplares en todo el mundo. La divulgación, de hecho, ha sido siempre una de las principales preocupaciones del nuevo encargado de pilotar la casa que "limpia, fija y da esplendor". No solo fue director académico del Instituto Cervantes, también participó, con su compañero de Academia José Antonio Pascual, en Más que palabras un mítico programa de Televisión Española empeñado en demostrar que los asuntos de la lengua no son exclusiva de los excelentísimos señores (y señoras) que ayer eligieron nuevo director.
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