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Blog de Lengua y Literatura para Secundaria y Bachillerato

Categoría: EDUCACIÓN

8 Mayo 2012

ANTONIO MACHADO: EL PROFESOR QUE SIEMPRE APROBABA

AULA DONDE IMPARTÍA CLASE ANTONIO MACHADO, EN SORIA

Hace un día frío, lluvioso y gris. Las gotas de agua golpean incansables los cristales de un aula. La oscuridad, los pupitres, los bancos de madera ajada y las fotografías enmarcadas en blanco y negro producen una sensación de viaje en el tiempo. Si esa escapada trasladara al visitante a este mismo momento hace más de 100 años, podría asistir a una clase de francés. La clase que daba el poeta Antonio Machado que, hace ya un siglo, llegó a este instituto de Soria que hoy lleva su nombre.

No cuesta imaginárselo paseando por los claustros de fría piedra. Hoy, además, el día acompaña al recuerdo. "En un día como éste, Machado escribió aquel verso suyo tan famoso: 'Una tarde parda y fría de invierno / Los colegiales estudian / Monotonía de lluvia tras los cristales", dice Ángel Sebastián, director de este instituto de enseñanza secundaria que en 1967 cambió su nombre de Instituto General y Técnico de Soria para honrar a su profesor más ilustre.

"Pero a él no le gustaba dar clase", bromea, "aprobaba a todo el mundo", dice entre risas el director del centro, Ángel Sebastián, también profesor de francés, mientras señala un antiguo boletín de notas, firmado por el propio Machado y que muestra, amarilleado por el tiempo, que el actual director tiene razón. No hay ningún suspenso.

Y es que ni antes ni ahora era fácil vivir de la poesía.

Enlace a las actividades realizadas en 2007 para celebrar el centenario de la llegada del poeta a Soria como catedrático de francés.

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8 Marzo 2012

DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA: HOMENAJE A LAS MAESTRAS DE LA REPÚBLICA

LAS MAESTRAS DE LA REPÚBLICA

En este enlace podéis encontrar una excelente Unidad Didáctica acerca de la labor de las maestras durante la República que, a la vez, es un homenaje a todas las mujeres trabajadores y, en especial, a aquellas que tienen que luchar contra lo establecido, a veces hasta con el riesgo de perder su libertad o su vida, para demostrar su valía y su capacidad de trabajar de igual a igual con los hombres.

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26 Febrero 2012

EL VALOR ETERNO DE LA PALABRA

Reproducimos aquí fragmentos de la conversación entre Iñaki y Ángel Gabilondo, con motivo de la publicación del libro Darse a la lectura por este último. (Entrevista completa: JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS en EL PAÍS).

A. G.: Leer es un gesto de insatisfacción. Se lee porque hay algo que no acaba de ir bien. La gente que no duda es peligrosa. Lo mismo que dudar a lo tonto. Dudar no puede ser una coartada para no decidir. No se puede decir: cerrado por reflexión. Hay que intervenir en la incertidumbre. Ese es el espacio de la política. [...]

J.R.M.: Darse a la lectura reivindica la austeridad, la paciencia, el estudio, la concentración, el retiro... nada que esté de moda. ¿Leer es hoy un acto revolucionario?

A. G.: Por lo menos es un acto rebelde. Rebeldía significa sobreponerse a los valores dominantes y proponer alternativas. No sé de dónde vienen las ideas, pero a mí me vienen de las palabras, de palabras que traen otros. Eso exige un cierto retiro y silencio.

I. G.: Por ahí circula esa teoría de que una cosas es el hacer -lo útil- y otra el leer -lo inútil-. Leer parece escapista. Como se dice en el libro: tenemos muchas cosas que hacer; ahora solo nos falta saber qué. Este es uno de los rasgos de este tiempo tan convulso. No paramos de correr como gallos sin cabeza. Ángel toca un punto neurálgico del desconcierto actual. Detengámonos a pensar.

A. G.: Yo relaciono pensar y leer porque pensar no es sentarse y apretar los ojos. El pensamiento siempre es una conversación. Necesito de los otros para pensar. No hay ideas aisladas. Una idea es una relación. Y una palabra.

I. G.: Sorprende cómo ha cuajado la idea de leer como perder el tiempo, cuando es la no aceptación de tu tiempo como el único posible lo que te lanza a leer. Al leer conquistas todos los tiempos: el de los que te precedieron, el de gente a la que no has podido conocer... el amor al libro es amor a la vida más allá de la tuya.

J.R.M.: ¿Y cómo se transmite el gusto por la lectura? En España los índices siguen siendo bajos.

A. G.:  Por contagio. Y contagio es contacto. Como decía Deleuze, un maestro no es el que ordena "hazlo como yo" sino el que dice "hazlo conmigo". La pasión es muy contagiosa. Hay que pensar qué tipo de textos son los adecuados para cada edad. Y, como hacemos con las películas, hablar y hablar de libros.

J.R.M.: El tiempo que les quede.

I. G.: No sirve hacer una apología del libro sin una mirada sobre el valor de la reflexión.

A. G.: Es cierto, pero me inquieta que tengamos tendencia a ver la falta de valores en los jóvenes sin tener claro que se los transmitimos diariamente con nuestra forma de vivir. Ellos miran en su entorno y ¿qué ven?

I. G.: Corremos el riesgo de defender viejos formatos negando todo lo nuevo, que en principio sería lo progresista. Yo lo conecto mucho más con una visión de la vida y no con el hecho de que los chicos lean o no, porque terminarán por hacerlo. Si tuvieran una mirada distinta sobre la realidad no me preocuparía. Lo que me inquieta no es que se estén alejando de la lectura como nosotros la hemos conocido sino de cualquier transformación que pueda venir del mundo intelectual.

A. G.: Es importante transmitir algo para poder destruirlo. La no transmisión del conocimiento genera resentimiento social. Incluso para ser original necesitas que se te transmita el conocimiento. Solo se puede ser diferente en comunidad; si no, se es indiferente.

I. G.: Si no importa qué pasó antes que tú, lo de leer importa menos todavía. Lo preocupante es que se está desdeñando todo eso, no el modo de leer.

J.R.M.: ¿Leer en una pantalla permite menos concentración?

A. G.: Tal vez se inaugure una nueva forma de leer, que es una nueva forma de pensar y tal vez una nueva forma de vivir. No hay que satanizarlo, porque si empezamos ahora a hacer discursos contra el ferrocarril... El nuevo concepto de lectura implica un nuevo concepto de relación y de comunidad. Y ahí es donde debemos tener alguna inquietud, porque puede que haya transmisión de información pero no comunicación. ¿Hoy hay más comunicación que nunca? Es discutible. Eso sí, nace una nueva concepción de lo que significa leer. Antes era una visión interiorista que llevaba su tiempo y casi su espacio. Ahora parece más una intervención. El problema confundir las actividades con las acciones. Hay mucho trasiego en la Red, ¿eso significa que hay mucha acción? A veces es un sucedáneo, incluso una coartada para no actuar.

I. G.: Lo común cada vez interesa menos. La lectura tiene poco porvenir si no te importa lo común. Para que te importe un libro también te tienen que importar los demás.

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24 Enero 2012

"¿QUÉ PUEDO HACER POR TI?"

Elena Catena, impulsora de la literatura femenina

Editó la Biblioteca de Escritoras de Castalia y fue la primera vicedecana de Filosofía y Letras de la Complutense

No tuve la suerte de ser alumno suyo. Mi mujer sí, y me hablaba continuamente de ella con admiración y cariño, del trato exquisito a los alumnos, de su enorme y humilde sabiduría, lejos de la pedantería ignorante de muchos de sus compañeros de la Complu. Vi cómo corregía los exámenes, con dedicación y esmero, escribiendo comentarios al margen para que el examen fuera no solo una prueba evalulatoria, sino una forma de consolidar el aprendizaje. Enseñaba que de los fallos se aprendía, puntualizaba cosas que se te habían quedado en el tintero.

A mí me mostró un modelo de ser profesor que intento seguir dentro de mis limitaciones pero con todo mi esfuerzo.

Su 600 era efectivamente famoso, como pueden atestiguar muchos de sus alumnos. Lo solía llevar lleno y lo llamaba "Mao" porque era amarillo por fuera y rojo (por la tapicería) por dentro. No solo era competente, sino sobre todo buena y divertida.

Desde aquí, toda nuestra admiración, cariño y respeto.

INMACULADA DE LA FUENTE, EL PAÍS.

Elena Catena, profesora de Literatura española, editora y feminista, falleció el jueves pasado tras una neumonía. Hace poco, el 12 de noviembre, cumplió 91 años y durante su larga y afortunada vida desarrolló una doble e innegable influencia entre sus alumnos y los lectores de Clásicos Castalia. Había nacido en Salamanca en 1920 y llegó a Madrid al poco de terminar la Guerra Civil. Fue una de las pocas mujeres que se incorporó a la Universidad tras el desastre de la contienda, años vacíos en los que las escasas mujeres que realizaban estudios superiores tuvieron que interrumpir sus carreras y en algunos casos sus proyectos de emancipación. Tras ese freno inicial, la brecha se fue cerrando al llegar nuevas hornadas de universitarias, con Elena Catena entre ellas.

Fue una de las primeras mujeres en alcanzar el doctorado y la primera vicedecana que tuvo la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Dirigió decenas de tesis y mantuvo un magisterio real en el campo de la Filología hispánica. En paralelo, comenzó a trabajar en la editorial Castalia con el erudito Antonio Rodríguez-Moñino, responsable de la colección Clásicos Castalia. Gracias a su entusiasmo, Catena se convirtió en la mano derecha de Rodríguez-Moñino. A la muerte del bibliófilo, en 1970, continuó su labor. Más tarde se encargaría también de la Biblioteca de Escritoras dentro de Castalia, una colección dedicada a rescatar las mejores obras de autoras en lengua castellana. Esta labor, en la que trabajó durante años con entera libertad, convergía con sus inquietudes de feminista moderada.

Elena Catena vivió la evolución de muchas jóvenes que en los inicios de los cuarenta asumieron sin demasiadas preguntas la tendencia imperante y que, bajo el influjo de la Universidad, cuestionaron el discurso oficial y fueron conscientes de que la legislación franquista subordinaba la mujer al varón de forma anacrónica, en claro contraste con los avances de europeas y norteamericanas. En los años cincuenta del pasado siglo, Catena estableció contacto con María Campo-Alange, Mary Salas Larrazábal, Lilí Álvarez, Concha Borreguero y Consuelo de la Gándara, con las que en 1960 fundó el Seminario de Estudios Sociológicos sobre la Mujer. Fue un núcleo de feminismo moderado e intelectual que impulsó algunos de los primeros estudios de género y que, además de atraer hacia el feminismo a mujeres que venían de la órbita democristiana, alentó el compañerismo con otros grupos más reivindicativos.

La transición política representó para Elena Catena una primavera vital. Al igual que otras mujeres comprometidas con la cultura y los derechos humanos, veía con emoción cómo las barreras caían. Ya desde los años del tardofranquismo y del movimiento estudiantil contra la dictadura tenía fama de dialogante entre los alumnos. Catena solía recoger en su 600 a más de un universitario que corría por el campus huyendo de la policía franquista, los grises.

"Venga, suba", decía. Un día la que fue invitada a subir al coche era Carmen Díez de Rivera. "No, deje que me detengan". "¡Sube! ¿Adónde te llevo?" "Al barrio de Salamanca". "¿Y qué hace una chica como tú en este follón?", le preguntó la profesora. Ambas rieron. Díez de Rivera acababa de volver de África de cooperante y realizaba una diplomatura de estudios hispánicos que impartía Catena. Luego haría Ciencias Políticas, colaboraría con Adolfo Suárez para traer la democracia y militaría en el partido de Tierno Galván. Más tarde sería elegida parlamentaria europea. Durante esos años, la musa de la Transición mantuvo el contacto con la profesora Catena, salvo en el periodo en que Díez de Rivera fue eurodiputada. Pero cuando esta enfermó de cáncer, Catena acompañó a su alumna hasta el final, junto a sus familiares y allegados. Era lógico, porque Elena Catena dedicó parte de su vida a cultivar la amistad.

Uno de sus días más felices fue el del homenaje que recibió de sus numerosos colegas y alumnos, recogido en un libro que editó Castalia en 2001. Las firmas que aparecen en ese Homenaje a Elena Catena ofrecen un amplio abanico del mundo universitario. En la comisión de honor se encontraban Fernando Lázaro Carreter y Carlos Bousoño. Y entre los organizadores, el académico Pedro Álvarez de Miranda o la profesora Alicia Redondo Goicoechea. Todos conocían y querían a la profesora Catena

"¿Qué puedo hacer por ti?", solía preguntar a quien se dirigía a ella. La costumbre de tratar con gente más joven y de querer sentirse útil había convertido la frase en una coletilla. "¿Qué puedo hacer por ti?". Lo repitió hasta bien entrado el nuevo siglo, cuando la sombra del alzhéimer empezó a rondarla. Lo preguntaba y, si estaba en su mano, lo hacía.

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13 Diciembre 2011

LAS PERSONAS LIBRO

Antonio Rodríguez Menéndez, fundador del Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro), expone EN CONOCER AL AUTOR el origen y objetivos del Movimiento de personas que memorizan libros y textos "deseados" para ofrecer y contar a otros.

VER VÍDEO

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BIENVENIDOS al BLOG del DEPARTAMENTO de LENGUA Y LITERATURA
del IES MARÍA MOLINER
de COSLADA (MADRID/SPAIN)

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